viernes, 12 de diciembre de 2014

ARIADNA DORMIDA

Hoy os voy a escribir sobre una escultura clásica que se encuentra expuesta en el Museo del Prado, se trata de la escultura llamada Ariadna dormida” identificada como su nombre indica con la figura de Ariadna, hija del rey de Minos. No siempre ha sido identificada con ella, si se fijan podemos ver un brazalete con una serpiente en el brazo por lo que en el principio fue identificada como Cleopatra, también debido a una figura muy semejante que se encuentra en el museo del vaticano. Posteriormente se llegó a identificar como una ménade ya exhausta después del culto dionisiaco que lo unimos con este gesto que realiza con el brazo por encima de la cabeza que significa que se encuentra durmiendo, es un gesto muy repetido en la antigüedad.

Ya la identificación final fue la de Ariadna, y ¿Qué representa esta escena? Pues se identifica con la escena de Ariadna tumbada o recostada en la playa de Naxos, estas serían las arenas y las espumas del mar, y esta tumbada después de que Teseo la abandone tras su aventura en el laberinto del minotauro, es justo aquí donde Dionisio llega y ¿Qué es lo que hace? Pues la rescatará y posteriormente se casará con ella, dando lugar a que se convirtiera en una diosa consorte.

La obra está datada entre aproximadamente el 150 y 175 d.C, es decir, del segundo siglo d.C  y esta, procede de un taller romano de la época y es de estilo clásico. Esta una copia de una escultura helenística perdida perteneciente al siglo II a.C, entorno al 160 a.C exactamente.

 La escultura se encuentra esculpida en mármol blanco con su posterior pulido, se puede observar que se ha realizado la denominada técnica de paños mojados,  esta técnica consiste en esculpir finos ropajes sobre los cuerpos como si se pegaran a él por estar húmedos (de aquí el nombre) de forma que se vislumbra la anatomía de manera insinuante. El cuerpo aparece vestido y desnudo a la vez, pudiendo observar  la parte del pecho destapada. Esto sitúa a la figura ya al principio del helenismo tardío.

Las obras al ser descubiertas en una excavación es normal que sufran daños y no salga entera, como es el caso de esta escultura, por lo que como era normal en el siglo 17, se encargaba a los mejores escultores de que la acabasen, esta obra además sabemos por quien fue reconstruida y cuando, se reconstruyó en 1670 en el taller de Bernini por dos de sus discípulos más destacados. Esta reconstrucción se dio en parte del rostro, en el brazo que se encuentra por encima de la cabeza y también en el brazo de abajo desde la altura del codo. También se reconstruyo algunas partes traseras de la rodilla, algunos pliegos y el pie, que es postizo.

Hay una copia de esta escultura también en el Museo nacional de escultura de Valladolid, sin embargo no es una copia de la que tenemos aquí, aunque el modelo no corresponde al de aquí, sino a la copia romana de la obra helenística realizada en el siglo II a. C., de procedencia desconocida, que se conserva en los Museos Vaticanos.

Esta escultura proviene de la colección privada de Cristina de Suecia, la cual tras su abdicación viajo a Roma y compro numerosas cantidades de escultura clásica. ¿Cómo viene a España? Cuando el rey Felipe V  e Isabel de Parnesio llegan a España compran toda la colección de escultura clásica de Cristina de Suecia, estas esculturas rondaron por todos los palacios que tenían hasta que cuando se abrió el museo se trajo aquí, donde siempre ha sido expuesta.


A parte de esta reconstrucción que hemos comentado que realizo el taller de Bernini, en 2010 con motivo de remodelación de la sala donde se encontraba la escultura, se aprovecho y se inició una restauración de la escultura ya que había perdido mucho tras estar expuesta siempre. Esta restauración comenzó en octubre del 2010 y acabo en diciembre del año siguiente.

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